La impronta femenina costarricense dice “presente” en Dominicana

portadavaiven

Al igual que los innumerables ámbitos y sectores que conforman nuestra presente sociedad, sin dejar a un lado la pasada, por años, la escena plástica visual fue dominada por hombres. Y contrario a lo que muchos puedan pensar, el devenir del tiempo ha sido justo al brindar igual oportunidad a la mujer. En especial a las artistas, quienes han luchado por su espacio y la posibilidad de un desarrollo íntegro, profesional e intelectual.

Históricamente, la mujer ha sido la musa de innumerables piezas cumbres de la historia universal del arte; ha logrado hipnotizar a millares de espectadores alrededor del mundo gracias a la silueta, sensibilidad o expresividad de su forma. Ahora, ellas, además de ser fuerzas impulsoras de creatividad, también plasman su esencia, talento e imaginación en el medio de su preferencia.

De ahí que, bajo el nombre Vaivén-Arte Convergente, se presenta este proyecto artístico internacional que busca crear conexiones y relaciones entre los países de América Latina a través de las obras de sus artistas, en esta oportunidad femeninas. Una iniciativa que forma parte de la agenda del Comité Ejecutivo de la RELAC (Regional Latinoamérica y El Caribe de la Asociación Internacional de Artes Plásticas) y que se proyecta como un instrumento de intercambio para enlazar artistas de 15 países, además de establecer la observación y el razonamiento sobre las connotaciones narrativas, consecuentes al oficio de ser artista: entorno, estética y simbolismo gráfico.

Esta primera versión, con sede en los salones del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, reúne artistas de Costa Rica, quienes han unido esfuerzos para el intercambio cultural con República Dominicana. Ellas son: Alma Fernández Tercero, Ana Beatriz Sánchez Malavasi, Ana Wien, Ana Victoria Garro, Cristina Ordóñez, Doreen Bàkit, Francisca Ruiz, Leana Piszk, Irene Sáenz, Iris Odio Herrera, Leticia Céspedes Marchena, Leda Astorga, Li Briceño, María Nielsen Alvarado, Lillianne Ruiz Truque, Marcia Quiros, Margarita De Andreis Romero, Mariamarta Pacheco Coto, Ligia Gómez, Rosemary Gólcher, Marianela Salgado, Maricel Alvarado Orozco, Marta Yglesias Piza, Nina  Bebout, Patricia Rucavado, Xinia Matamoros, Jeannina Blanco y Olga Dorado. Grupo de mujeres que además de haber nacido en la misma tierra y enaltecer su género, cuentan con un extraordinario talento con el que han contribuido a entablar puentes de igualdad en derechos a través de sus obras.

Con esta muestra colectiva se dan a conocer sus tendencias, particularidades y características, así como una muestra del trabajo al que se han integrado con mucho esfuerzo y dedicación. También las formas que las identifican, el pensamiento que las hace grandes, el interés que muestran por su sociedad y aquello que buscan cambiar con un lienzo, sus esbozos y un pincel.

El intenso colorido del conjunto pictórico cautiva desde el primer golpe de vista y luego la fragilidad de sus personajes, pero de un vigor incontrastable en las miradas, provoca indagar sus historias o quizás reconocer las propias.

Interesadas en temas vinculados con la identidad nacional, la arquitectura, la realidad social, el humanismo y la naturaleza, este amplio espectro de imágenes muestra el mundo imaginativo que cada una de ellas calza como piezas de rompecabezas. Sus trabajos se desbordan, en algunas ocasiones neofigurativos y realistas, otras con rasgos abstractos, pero siempre vibrantes de color y texturas innovadoras que combinan fantasía y realidad.

Súbitos y bien pensados trazos nos conducen a un encuentro de insospechables formas de la amplia escena visual costarricense. El diálogo que pueda establecerse entre las obras, artistas y el público genera comunión y comunicación, incitando a que despierte el recuerdo y refleje sensaciones dadas las experiencias de cada quien en particular. Esto gracias al deseo de interpretar y plasmar con color, el entorno y las vivencias personales; combinando lo clásico y contemporáneo.

Es así como esta serie reúne lecturas diferentes a partir de las simbologías presentes en una diversidad de elementos, entre ellos: la naturaleza, el cuerpo humano y su mirada, la imaginería, la variedad étnica e interculturalidad. El resultado invita a un recorrido personal donde los planos se conjugan y complementan en juego con lo verdadero y lo falso. En ocasiones analizan y sustraen la esencia de ello, en otras dejan correr las múltiples líneas y formas.

El cuerpo de trabajo aquí presente no sigue una moda o tendencia ni obedece a un mandato, es la esencia de lo que cada una de las artistas que lo integran quieren que quede del mismo: honestidad, amor, pasión y entrega. Los temas: tan sólo una simple excusa para pintar.

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